
Boca y River volvieron a verse las caras. La gloria fue toda para el Xeneize. Pero cuáles fueron los puntos altos y bajos de los dos equipos durante los partidos en Chaco y Mendoza.
Los Superclásicos de verano suelen tener poco de amistosos. Si bien los entrenadores y jugadores repiten una y otra vez que sólo se trata de partidos de pretemporada, ninguno quiere perder ante su eterno rival, menos en esta oportunidad que tenía el condimento extra de ser la primera vez que se veían las caras luego del descenso del Millonario.
La imagen que dejaron los Superclásicos este verano fue la de un Boca consolidado que tiene una fórmula y sabe cómo aplicarla. Para colmo enfrentó a un River que sigue dando la imagen de ser un equipo en constante formación al que, una vez más, lo superaron los nervios.
Boca fue contundente y se llevó los dos partidos demostrando una gran solidez en todas sus líneas, aunque por momentos el equipo se mostró algo amarrete en su juego. River también tuvo puntos altos; en el comienzo del primer partido se llevó por delante a su rival pero la gran falla del equipo fue las falta de definición y la debilidad en el fondo que terminó costándole los clásicos.
Los puntos altos y bajos de los dos equipos durante los Superclásicos del verano
Lo más positivo del equipo Xeneize fue la contundencia con la que se quedó con los dos partidos. Julio César Flacioni parece haber encontrado la fórmula para sacar lo mejor de sus jugadores. El equipo demostró una gran solidez defensiva y a partir de ahí consiguió frustrar a su rival, que nunca encontró la manera de lastimarlo.
Además el equipo fue contundente en ataque: no generó muchas situaciones de riesgo pero no falló en las pocas que tuvo. Blandi y Mouche demostraron que tienen el nivel para pelear por la titularidad y no desperdiciaron las pocas situaciones con las que contaron para darle los triunfos a Boca.
Las grandes actuaciones de los juveniles fueron otro de los puntos altos de Boca. Sin poder contar con los consagrados el entrenador apostó por darle más protagonismo a los jovenes y estos respondieron. Juan Sanchez Miño, Enzo Ruiz, Nicolás Colazo, Cristian Erbes, Orlando Gaona Lugo, Nicolás Blandi y el arquero Sebastián Sosa tuvieron muy buenas actuaciones y la vuelta de Pablo Ledesma, que mostró un gran nivel, dejaron en claro que el equipo cuenta con un plantel parejo y no sufrirá el recambio.
Pero el equipo de Falcioni tambien tuvo momentos bajos en los dos partidos, durante los primeros minutos del encuentro en Chaco, Boca salió desconcentrado y River desperdició varias oportunidades que podrían haber cambiado la historia. En el segundo partido luego de conseguir el gol de ventaja, el equipo retrocedió demasiado y le cedió el protagonismo casi por completo a River, que con un poco más de claridad y suerte en el ataque podría haber complicado seriamente al Xeneize.
Lo mejor de River se vio durante el comienzo del partido en Chaco. Con los aportes del Chori Domínguez, el Millonario estuvo cerca de abrir el marcador. Luego el volante se fue expulsado y complicó el panorama para el equipo de Almeyda, que se desorganizó. Trezeguet dio algunas muestras de su nivel y mostró que puede compartir sin problemas la delantera con Cavenaghi, pero la temprana lesión en el segundo partido frustró la posibilidad de ver con mayor tiempo el funcionamiento de los delanteros.
En el segundo partido, lo mejor del Millonario llegó gracias a las subidas de Carlos Sánchez que desequilibró cada vez que se lo propuso. Cirigliano y el venezolano César González también aportaron cosas interesantes, pero quizás lo más importante fue la reaparición de Lucas Ocampos, una de las promesas del equipo de Almeyda, que volvió a las canchas luego de recuperarse de una lesión.
Lo más flojo de River fue su funcionamiento en general como equipo, además de dar la sensación de estar en constante formación, el Millonario fue un conjunto de mitad de cancha hacia adelante y otro completamente distinto hacia atrás. Boca no necesitó de una actuación brillante para complicar a una defensa que tuvo errores básicos que terminaron costándole los partidos.
De cara a lo que se viene, Boca consiguió tomar un gran envión anímico ante su eterno rival, confirmó que el proyecto de Julio César Falcioni esta afianzado y los jugadores tienen claro a lo que juegan. Además, la aparición de los juveniles demostró que el plantel del Xeneize está preparado para afrontar un semestre que se puede hacer largo por las participaciones en el torneo Clausura, la Copa Libertadores y la Copa Argentina.
Por el lado de River, los Superclásicos generaron más dudas que certezas, la falta de contundencia sobre todo ante la pasividad de Boca en el segundo tiempo en Mendoza cuando River tuvo todo para marcar y no supo como quebrar a la defensa de Boca.
Además de cara al debut en la B Nacional, Almeyda no podrá contar con Carlos Sánchez ni Martín Aguirre, que tienen que cumplir una fecha de suspensión, y también podría sufrir las bajas del Chori Domínguez, por la suspensión de tres fechas, y la lesión de Trezeguet, que no llegaría al partido ante Almirante Brown.
Así, el panorama de River para el comienzo de la competencia se complica, pero tendrá que dejar atrás el mal momento que pasó ante Boca y enfocarse en el objetivo para lograr el tan ansiado ascenso.
El verano, esta vez, fue todo azul y oro.

